La jornada de este sábado 31 de enero de 2026 quedará grabada en los libros de récords del hockey profesional tras un enfrentamiento de alta intensidad en el UBS Arena. En un duelo que puso a prueba la capacidad de reacción táctica, el conjunto de Nashville logró sobreponerse a un inicio turbulento para remontar un marcador adverso y sentenciar el juego en los instantes finales. El encuentro no solo representó dos puntos vitales para salir de una racha negativa, sino que sirvió como marco para una de las hazañas individuales más significativas para un defensor en la época moderna de la liga.
EN ESTA COBERTURA:
- El despertar tras el asedio inicial: La respuesta de Forsberg y Wood ante la ventaja local.
- Intercambio de golpes y el factor Sorokin: El equilibrio táctico durante el segundo periodo.
- Análisis Final: El impacto histórico del gol número 200 de Roman Josi.
EL DESPERTAR TRAS EL ASEDIO INICIAL
El arranque del partido fue una pesadilla para la zaga de Nashville, que vio cómo los New York Islanders tomaban una ventaja de dos goles en los primeros seis minutos gracias a las anotaciones de Barzal y Schaefer. Sin embargo, la unidad de poder de los visitantes respondió con autoridad. Filip Forsberg acortó distancias con un disparo de primera intención al minuto 9, seguido rápidamente por un gol de Matthew Wood al 12′, quien capitalizó una pérdida de disco en la zona neutral para igualar el marcador antes del primer descanso.
Este ajuste emocional fue clave para equilibrar las acciones. En el segundo periodo, Jean-Gabriel Pageau devolvió momentáneamente la ventaja a los neoyorquinos tras enterrar su propio rebote, pero Forsberg volvió a aparecer para firmar su doblete y poner el 3-3 parcial. El guardameta local, Ilya Sorokin, mantuvo a su equipo en la pelea con atajadas espectaculares ante los embates constantes de un equipo de Nashville que dominó la estadística de disparos con 42 intentos a puerta.
EL IMPACTO HISTÓRICO DEL GOL DE ROMAN JOSI
El drama se trasladó al tercer periodo, donde ambos equipos cerraron sus líneas y priorizaron el orden defensivo. Cuando el tiempo extra parecía inevitable, el capitán Roman Josi tomó la responsabilidad. Con solo 1:14 por jugar, Josi condujo el disco por la banda izquierda, recortó hacia el centro y sacó un disparo que superó el guante de Sorokin para decretar el 4-3 definitivo. Este tanto convirtió al suizo en el primer defensor en la historia de la franquicia en alcanzar la mítica cifra de los 200 goles en la NHL.
En el cierre agónico, Juuse Saros fue la figura al detener un disparo a quemarropa de Emil Heineman en los últimos segundos, preservando la ventaja y asegurando el fin de una racha de tres derrotas consecutivas para Nashville. La victoria en el UBS Arena es un recordatorio de que la jerarquía individual y la disciplina colectiva pueden cambiar el rumbo de una temporada en los momentos más críticos.
ANÁLISIS FINAL
Para el equipo de Nashville, este triunfo es un punto de inflexión táctico. El hecho de haber borrado dos desventajas diferentes durante el juego habla de una resiliencia que será fundamental para el cierre de la temporada regular. La actuación de Filip Forsberg con su doblete y el liderazgo de Josi confirman que los pilares del equipo están en su mejor momento cuando más se les necesita.
Por su parte, los New York Islanders sufrieron un duro golpe al dejar escapar múltiples ventajas ante su público. A pesar del gran desempeño inicial y las 38 atajadas de Sorokin, la incapacidad de sostener el ritmo ofensivo en el tercer periodo y la indisciplina en los cambios de línea permitieron que Nashville tomara el control emocional del cierre. El equipo neoyorquino deberá replantear su gestión de la zona defensiva para evitar que ventajas de dos goles se diluyan con tanta facilidad.

Créditos Foto Cortesía : Nashville Predators vía X / sitio web oficial.

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