L’Heureux abrió y Wood descontó, pero un tercer período de pesadilla enterró a Nashville
En un partido donde el carácter estuvo presente pero las desconcentraciones se pagaron a precio de oro, los Nashville Predators sufrieron un duro revés en una nueva noche de NHL en el KeyBank Center de Buffalo. La escuadra visitante mostró empuje y se fue al frente, pero un inicio de tercer período desastroso terminó inclinando la balanza 2-3 a favor de los locales. Juuse Saros se fajó bajo los tres postes con 23 atajadas de élite pero no pudo frenar la maquinaria de una franquicia que suma ya cinco victorias al hilo. Nashville regresa con las manos vacías y con la urgencia de afilar los patines para no ceder terreno en la despiadada Conferencia Oeste.
- Muralla sin recompensa: Saros firmó 23 atajadas de alto calibre, manteniéndose en la pelea hasta el último suspiro del reloj. Una actuación de jerarquía que no encontró premio en el marcador final.
- El abrelatas: El joven Zachary L’Heureux rompió el cero al 1:17 del segundo rollo, capitalizando una gran jugada construida por O’Reilly y Marchessault.
- Respuesta letal: Thompson al 12:39 y Zucker al 14:17 le dieron la vuelta a la pizarra en seis minutos fatídicos para la zaga visitante antes del segundo descanso.
- Golpe de vestidor: Apenas a los 16 segundos del tercer período, Doan mandó a guardar el disco y dictó una sentencia anímica de la que Nashville ya no pudo levantarse.
- Reacción tardía: Matthew Wood descontó en power play al 16:08 del último tercio con asistencias de Josi y Stamkos, pero el reloj se convirtió en el peor enemigo de la visita.
La voltereta de Buffalo en seis minutos que cambió el partido
El primer período fue un auténtico duelo de trincheras sin goles. Saros y Alex Lyon cerraron la cortina mientras ambos equipos medían fuerzas físicas en las tablas. Nashville salió con mayor agresividad al segundo rollo y encontró el premio rápido. L’Heureux mandó a guardar el disco para el 1-0 y la visita tuvo el control anímico del partido en el bolsillo.
Pero Buffalo demostró por qué es uno de los equipos más encendidos del momento. La dupla Thompson-Tuch fabricó el empate al 12:39 y, apenas tres minutos después, Zucker remató la faena con ayuda de Quinn y Dahlin. El segundo rollo cerró 2-1 para los Sabres, obligando a Nashville a remar contracorriente en un escenario que no regala absolutamente nada.
El disco de Doan a los 16 segundos del tercero
Nashville no tuvo tiempo ni de acomodarse en el hielo. Apenas 16 segundos después de la caída del disco en el tercer período, Doan con asistencias de Norris y Ostlund asesinó las esperanzas visitantes. Con el 1-3 en contra desde el primer minuto, el equipo de Brunette quedó contra las cuerdas y sin margen de maniobra.
Pese al duro golpe, Nashville demostró que tiene mucha pieza y no bajó los brazos. La recompensa llegó al 16:08 cuando Wood aprovechó el power play para acercar a los suyos 2-3 tras una brillante triangulación de Josi y Stamkos. Los Predators vaciaron el tanque en los minutos finales pero Lyon se agigantó en la portería local para asegurar los puntos.
La tabla aprieta y el Bridgestone Arena aguarda
Con este tropiezo los Predators estancan su récord en 28-26-8 y el margen de error en la Conferencia Oeste se hace cada vez más estrecho de cara a la postemporada. Por su parte, Buffalo sigue intratable con 84 puntos peleando en el Este. Nashville debe sacudirse el polvo rápido porque regresa al Bridgestone Arena para una doble cartelera vital: el 10 de marzo reciben al Seattle Kraken y el 12 a los Vancouver Canucks. Dos noches donde el equipo tendrá que jugar con mucho oficio y demostrar frente a su gente que tiene la jerarquía necesaria para meterse a los playoffs.

Créditos: Foto cortesía Buffalo Sabres en X. Usado bajo fair use editorial.

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