Doblete de Hischier, 30-18 en disparos y una penalización en el tercer periodo que lo cambió todo. La racha de cuatro victorias llega a su fin en el Bridgestone Arena.
La racha tenía que toparse con una pared en algún momento. El equipo de los Predators Nashville NHL había encadenado cuatro victorias seguidas y llegaba al Bridgestone Arena como uno de los conjuntos más calientes de la Conferencia Oeste. Pero los New Jersey Devils aterrizaron con un rigor distinto — más frío, más metódico — y se llevaron el partido 4-2 con una claridad que dolió.
La escuadra de Nashville nunca encontró la forma de neutralizar a un Nico Hischier que estuvo en otro nivel. Los Predators Nashville NHL cedieron el control de los disparos 30-18 y de los faceoffs 65-35 — dos números que, vistos juntos, cuentan toda la historia de la noche.
- Hischier, el verdugo: El capitán de New Jersey anotó doblete — abrió en el segundo periodo y ejecutó en ventaja numérica al 5:53 del tercero para el 3-2. Mucha pieza para la defensa de casa.
- El motor visitante: Jack Hughes terminó con dos asistencias y 23:08 sobre el hielo. Jesper Bratt sumó gol y dos pases clave. La dupla manejó los hilos del partido con temple desde el arranque.
- El instinto del veterano: Steven Stamkos aprovechó un rebote con pase de Evangelista para empatar 2-2 en el segundo — el oficio del atacante en momentos de apremio es innegable.
- Schaefer encendió la chispa: Reid Schaefer descontó al 8:51 del segundo con asistencia de Svechkov y Hague. Las gradas reaccionaron — pero la contundencia no llegó a tiempo en el tercero.
- El cierre amargo: Stamkos y Evangelista recibieron penales por conducta antideportiva a 33 segundos del final. La frustración quedó sobre el hielo para que todos la vieran.
- Annunen sin respaldo: El portero detuvo 26 de 30 disparos y no tuvo responsabilidad directa. El problema fue que Nashville apenas generó 18 intentos — muy poco para ganar en casa.
Un gol al segundo minuto y la remontada que casi llega
Jesper Bratt inauguró el marcador al 1:58 del primer periodo — una estocada temprana que forzó a Nashville a remar contracorriente desde el primer cambio. No es la peor situación, pero sí la más incómoda cuando enfrente tienes un equipo que defiende con disciplina.
Nashville respondió en el segundo con orgullo. Schaefer descontó y Stamkos igualó 2-2. Por un rato, el Bridgestone Arena se volvió a creer el cuento. Ahí estaba la caldera — ruidosa, encendida, convencida de que la racha iba a continuar.

Nico Hischier, autor del doblete decisivo, avanza con el disco enfrentando la presión de la defensa de Nashville durante el partido en el Bridgestone Arena.CRÉDITO: Foto Cortesía New Jersey Devils vía X — Usado bajo fair use editorialEl slash de Wood y el poder que terminó de romper el partido
Al 6:14 del tercer periodo, Matthew Wood cometió el slash. Esa es la jugada que define la noche — no por lo que fue, sino por lo que vino después. Hischier no necesitó más invitación. Capitalizó la ventaja numérica con asistencias de Bratt y Hughes para el 3-2, y desde ese momento Nashville no levantó cabeza.
Meier cerró la cuenta con disparo al arco vacío en los últimos segundos. El 4-2 final fue un número limpio para una derrota que en la cancha dolió más de lo que sugiere el marcador.

Jack Hughes saluda a los aficionados de New Jersey que viajaron hasta Nashville, tras una actuación de dos asistencias que comandó la victoria visitante.CRÉDITO: Foto Cortesía New Jersey Devils vía X — Usado bajo fair use editorial77 puntos, segundo wild card y el calendario que no espera
Con esta derrota los Nashville Predators quedan en 25-9-29 en 72 partidos — 77 puntos — y se mantienen como segundo wild card de la Conferencia Oeste. La posición no es catastrófica, pero perder en casa puntos que estuvieron al alcance siempre cuesta más de lo que aparece en el papel.
La racha de cuatro victorias que los había ilusionado se corta en el peor lugar posible — su propio hielo, frente a su afición. El calendario sigue apretado y cada punto en la Conferencia Oeste es vital para llegar a los playoffs con algo de oxígeno. Esta noche la disciplina fue la factura más cara.

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