5 de marzo de 2026

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Harry Wilson del Fulham controla el balón durante el partido contra Brighton & Hove Albion en 2026.

HARRY WILSON FROTA LA LÁMPARA AL MINUTO 92 Y EL FULHAM ROBA EL ALMA DEL BRIGHTON EN LONDRES

LOS ‘COTTAGERS’ REMONTAN UN PARTIDO IMPOSIBLE GRACIAS A LA MAGIA DE HARRY WILSON EN EL TIEMPO AÑADIDO, DEJANDO A UN BRIGHTON SUPERIOR CON LAS MANOS VACÍAS TRAS UN DRAMA DE VAR.

El fútbol tiene esa cruel costumbre de no premiar al que mejor juega, sino al que mejor golpea. Este sábado 24 de enero de 2026, el Craven Cottage fue testigo de un asalto a mano armada disfrazado de partido de Premier League. El Fulham, que fue superado en ritmo y posesión durante 70 minutos, encontró la forma de sobrevivir al asedio del Brighton para terminar robándose los tres puntos con un tiro libre de Harry Wilson que ya es candidato a gol del mes.

Desde el silbatazo inicial, el guion parecía escrito por Fabian Hürzeler. El técnico más joven de la historia de la liga planteó una presión asfixiante que dejó al Fulham sin oxígeno. Los Seagulls dominaron el medio campo con una autoridad insultante, moviendo el balón de lado a lado mientras Bernd Leno y su defensa achicaban agua como podían. La justicia deportiva llegó al minuto 28, cuando Yasin Ayari silenció a la grada local con un zapatazo salvaje que se coló en el ángulo superior, un gol de «videogame» que hacía justicia a la superioridad visitante.

EL FACTOR CHUKWUEZE Y LA VISIÓN DE ANDERSEN

Pero en la Premier League, dejar vivo al rival es un pecado capital. Marco Silva, consciente de que su plan A no funcionaba, movió el banquillo buscando electricidad. La entrada de Samuel Chukwueze, recién desempacado de la Copa Africana de Naciones, cambió la ecuación. Al 72′, cuando el Brighton parecía más cerca del segundo, apareció la visión de mariscal de campo de Joachim Andersen. El central danés lanzó un trazo largo de 60 metros que rompió dos líneas de presión y dejó a Chukwueze mano a mano. El nigeriano no perdonó, definiendo con frialdad para el 1-1.

Lo que siguió fue un carrusel de emociones no apto para cardíacos. Apenas unos instantes después del empate, el Brighton pareció recuperar la ventaja con una jugada de pizarrón finalizada por Danny Welbeck. El sector visitante estalló, pero el VAR tenía otros planes: un fuera de lugar milimétrico ahogó el grito de gol y le dio una segunda vida al Fulham. Ese fue el momento de quiebre psicológico; el Brighton sintió que el destino le estaba dando la espalda, y el Fulham olió la sangre.

EL PINCELAZO FINAL DE HARRY WILSON

Cuando el reloj marcaba el minuto 92 y el empate parecía firmado, una falta en los linderos del área abrió el telón para el acto final. Harry Wilson, el hombre de los momentos importantes, acomodó el balón con la calma de quien sabe que está a punto de hacer historia. Su disparo de zurda superó la barrera y, aunque Bart Verbruggen llegó a tocar el balón, la potencia y el efecto hicieron que la redonda terminara besando las redes. El estadio se vino abajo.

Para el Brighton, la derrota es un trago amargo difícil de digerir. Controlaron el juego, tuvieron las mejores ocasiones y vieron cómo la tecnología les quitaba la ventaja. Para el Fulham, es la confirmación de que este equipo tiene una mandíbula de acero. No jugaron bonito, pero ganaron a lo grande, sumando puntos vitales que los mantienen en la pelea por puestos europeos en este arranque de 2026.

Jugadores del Fulham y Brighton ingresan al campo de Craven Cottage acompañados de niños.
Una tarde que comenzó con el protocolo habitual en Londres terminó convirtiéndose en una pesadilla para el Brighton tras la irrupción de Wilson en el tiempo añadido.
Créditos Foto Cortesía : Fulham FC vía X / sitio web.

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