CUANDO MEMPHIS YA SABOREABA LA VICTORIA, UNA LLUVIA DE TRIPLES EN EL ÚLTIMO CUARTO LIDERADA POR BEY Y MURPHY III CAMBIÓ EL DESTINO DE UNA NOCHE QUE PARECÍA PERDIDA PARA NEW ORLEANS.
El baloncesto de la NBA tiene esa magia caótica donde 36 minutos de dominio pueden evaporarse en un parpadeo si no tienes el instinto para cerrar el trato. Este viernes 23 de enero de 2026, los New Orleans Pelicans llegaron al FedExForum con la soga al cuello tras tres derrotas al hilo, pero salieron con el pecho inflado tras firmar una remontada de 133-127 sobre los Memphis Grizzlies. Fue una noche donde la pizarra de Willie Green pasó a segundo plano para dejar que el corazón y la muñeca caliente de Saddiq Bey dictaran sentencia.
Desde el salto inicial, el partido tuvo un dueño claro. Los Grizzlies, a pesar de no contar con su estrella Ja Morant ni con el gigante Zach Edey, mostraron una fluidez ofensiva envidiable. Jaren Jackson Jr. asumió los galones de líder, castigando la pintura y el perímetro para terminar con un doble-doble de 26 puntos y 12 rebotes. Memphis movía el balón con criterio, encontrando en el australiano Jock Landale (24 puntos, 11 rebotes) a un socio inesperado que dominó los tableros ante la pasividad inicial de la defensa visitante.
EL ESPEJISMO DEL TERCER CUARTO Y EL DRAMA DE MEMPHIS
El tercer periodo pareció ser la tumba de los Pelicans. Los locales, impulsados por la energía del novato Cam Spencer (quien aportó 21 puntos con 4 triples), llegaron a construir una ventaja de 13 puntos que se sentía definitiva. La ofensiva de New Orleans se veía atascada, dependiendo en exceso de acciones individuales de Zion Williamson, quien batallaba contra tres defensores cada vez que pisaba la pintura. Al entrar al último cuarto con el marcador 101-93 en contra, la sensación en la banca de los Pelicans era de urgencia absoluta.
Pero si hay algo que define a estos Grizzlies de la temporada 2025-26 es su fragilidad en los cierres. Por duodécima vez en la campaña, Memphis desperdició una ventaja de doble dígito. El miedo a ganar se instaló en el FedExForum justo cuando Saddiq Bey decidió entrar en «modo antorcha». El alero de los Pelicans, que hasta ese momento había tenido un partido discreto, explotó con 19 de sus 36 puntos en el cuarto periodo, una cifra que quedará grabada en su hoja de vida como su mejor actuación de la temporada.
LA EXPLOSIÓN OFENSIVA: 40 PUNTOS PARA LA HISTORIA
El último cuarto fue un monólogo ofensivo de los visitantes. New Orleans anotó 40 puntos en esos 12 minutos finales, una tormenta perfecta que Memphis no supo capear. Trey Murphy III fue el escudero perfecto, sumando 32 puntos y castigando desde la línea de castigo con una frialdad de cirujano. La jugada que rompió el partido llegó con menos de un minuto en el reloj: tras una canasta de Zion Williamson (24 puntos, 11 rebotes) que apretó el marcador, Bey clavó un triple desde la esquina que puso el 128-123 y sepultó las esperanzas locales.
La defensa de Memphis, que había sido sólida durante tres cuartos, se desmoronó ante la agresividad de Zion atacando el aro y la precisión perimetral de sus compañeros. Jaren Jackson Jr. intentó mantener a su equipo a flote, pero cada respuesta de los Grizzlies era contestada inmediatamente por una canasta de los Pelicans. Fue un choque de inercia: un equipo que creyó en el milagro contra otro que vio sus fantasmas aparecer en el peor momento.
ANÁLISIS FINAL PELICANS VS GRIZZLIES: RESILIENCIA VS FRAGILIDAD
Para New Orleans, esta victoria es oxígeno puro. Romper una racha de tres derrotas en una cancha tan complicada y de esta manera, inyecta una dosis de moral que ningún entrenamiento puede replicar. Demostraron que, incluso cuando Zion no es el máximo anotador, tienen armas como Bey y Murphy capaces de ganar partidos por su cuenta.
Para Memphis, el diagnóstico es preocupante. Perder ventajas amplias se ha convertido en un hábito crónico que amenaza con descarrilar su temporada. La ausencia de Morant pesa en la generación de juego en el «clutch», pero la falta de oficio para cerrar partidos es un tema estructural que el coach debe resolver de inmediato. En la NBA, perdonar es perder, y los Grizzlies aprendieron esa lección de la forma más dolorosa posible ante su propia gente.

Créditos Foto Cortesía: New Orleans Pelicans vía X / sitio web oficial.

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