En una noche histórica en Las Vegas, el estadounidense Terence “Bud” Crawford venció a Saúl “Canelo” Álvarez por decisión unánime y se proclamó campeón indiscutido de peso supermediano. Crawford, de 37 años, subió dos categorías de peso para este combate, arrebatándole al mexicano los cuatro cinturones mundiales de las 168 libras y propinándole apenas la tercera derrota de su carrera profesional. Con esta victoria, Crawford mantiene su récord invicto (42-0, con 31 nocauts) y escribe un nuevo capítulo dorado en su trayectoria.
La pelea se disputó ante un público de 70.482 espectadores en el Allegiant Stadium, una cifra récord para un evento boxístico en la ciudad de Las Vegas. Al final de los doce asaltos, las tarjetas de los jueces marcaron 116-112, 115-113 y 115-113, todas a favor de Crawford. El resultado consagró al norteamericano como nuevo monarca de la división supermediana, destronando a Álvarez y ratificando su posición entre los mejores libra por libra del mundo.
El combate
Los primeros asaltos del combate fueron un duelo táctico de alto nivel, con ambos pugilistas estudiándose cuidadosamente. Crawford, adaptado a una guardia zurda desde el inicio, trabajó detrás de su jab para mantener a raya a Álvarez y contrarrestar los ataques al cuerpo del mexicano. La tensión se mantuvo mientras Canelo avanzaba intentando acortar la distancia, pero el retador estadounidense igualaba el ritmo y respondía con golpes certeros al rostro.
Hacia la mitad de la pelea, Crawford dejó de estar a la defensiva y comenzó a imponer las condiciones. En el sexto asalto, punto de inflexión de la noche, Crawford se plantó firme en los intercambios: conectó potentes izquierdas que inflamaron el pómulo derecho de Álvarez y empezó a desgastar visiblemente al Canelo. A partir de ese momento, el estadounidense lució cada vez más confiado, combinando movimientos laterales evasivos con momentos en que se detenía para lanzar combinaciones rápidas. Los cánticos de “¡Ca-ne-lo!” que dominaban el estadio al inicio fueron cediendo terreno ante los de “¡Craw-ford!”, reflejando la sorpresa e incredulidad de gran parte de los aficionados.
Álvarez tuvo algunos destellos, especialmente con sus característicos ganchos al cuerpo, pero nunca logró cambiar el curso del combate ni encontrar un plan B efectivo. Para el noveno round, el mexicano mostraba frustración: lanzaba golpes aislados sin éxito, mientras Crawford lo contragolpeaba con precisión y velocidad. Un choque accidental de cabezas en ese tramo detuvo brevemente las acciones; Crawford sufrió un corte sobre la ceja debido al choque, pero lejos de amedrentarse, esbozó una sonrisa sanguinaria y continuó peleando enfocado. En los asaltos de campeonato (los últimos rounds), Crawford estaba en control total: lanzó ráfagas de golpes de tres y cuatro puños, eludió con frescura los intentos de contraataque de Canelo e incluso se dio el lujo de intercambiar golpes en la corta distancia sin dar señales de fatiga. Al sonar la campana final, Álvarez lucía agotado y resignado, mientras Crawford alzaba los brazos convencido de su victoria.
La hazaña de Crawford
El triunfo de Terence Crawford no solo le otorgó los títulos mundiales de la categoría supermediana, sino que también marcó un hecho sin precedentes. Crawford se convirtió en el primer boxeador de la era de los cuatro cinturones que logra ser campeón indiscutido en tres divisiones diferentes. Ya lo había conseguido en el peso ligero y superligero años atrás, y ahora suma el peso supermediano a su palmarés, una gesta que ningún otro peleador contemporáneo ha alcanzado. Esta victoria elevó su registro profesional a 42 triunfos (31 de ellos por nocaut) y consolidó su legado como uno de los grandes nombres del boxeo actual.
La pelea, celebrada en el fin de semana de la Independencia de México –una fecha habitualmente asociada a las victorias de Canelo–, terminó convirtiéndose en una sorpresa mayúscula para la afición local. La enorme asistencia en el estadio y la transmisión global por streaming (fue emitida a nivel mundial por Netflix, sin costo adicional para los suscriptores) subrayaron la magnitud del evento. En lugar de otra noche de gloria para el ídolo mexicano, Las Vegas presenció cómo Crawford desafiaba los pronósticos, neutralizaba las fortalezas de Canelo y se adueñaba de la noche con una actuación memorable.
Reacciones tras la pelea
Tras consumar la victoria, Terence Crawford se mostró respetuoso con su oponente y agradeció el apoyo tanto de los seguidores propios como de los de Álvarez. “Canelo es un gran campeón… Tengo que quitarme el sombrero ante él. Es un competidor muy fuerte”, declaró Crawford, quien también afirmó ser admirador del mexicano y valoró lo exigente que fue el combate. Sobre su futuro, Crawford fue cauto y señaló que primero deberá conversar con su equipo, sin confirmar aún cuál será su siguiente paso en el boxeo profesional.
Por su parte, Canelo Álvarez aceptó con deportividad la derrota y elogió la actuación de Crawford. “Una derrota no me define; he hecho mucho como profesional, tengo un gran legado. Mi respeto para Crawford”, admitió el campeón mexicano al terminar el enfrentamiento. En la conferencia de prensa posterior, Álvarez incluso fue más allá al comparar a su vencedor con uno de sus antiguos rivales: “Creo que Crawford es mucho mejor que Floyd Mayweather”, sentenció, reconociendo implícitamente que el nivel exhibido por Crawford superó incluso al del legendario boxeador que le había vencido en 2013. Estas declaraciones de Canelo resaltan la magnitud de lo logrado por el peleador de Omaha. En definitiva, la velada del 13 de septiembre de 2025 quedará grabada en la historia del boxeo. Lo que se perfilaba como una nueva noche de gloria para Canelo Álvarez terminó transformándose en la consagración de Terence Crawford como leyenda viviente del deporte. Ante miles de espectadores incrédulos y en una fecha emblemática para México, Crawfordse robó el show y demostró que su lugar entre los grandes está más que asegurado. Las repercusiones de este resultado se sentirán por mucho tiempo en el mundo del boxeo, mientras el nuevo rey supermediano saborea un triunfo épico e inolvidable.

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